domingo, 1 de julio de 2012

The Decalogue (Ten Commandments, Golden Rules) of the Writer Gustavo Urquiza Valdez:





1. Think about the Eternal Creator, the First Mover (Engine), the Great Architect of the Universe, God.

2. That you do this: Read the Homeric poems, the Bible, the Koran, the Four Books of Confucius, the Baghavad Gita, Plato’s Dialogues, the Works of Aristotle, Don Quijote de la Mancha, and in this way you will take possession of a part of the Memory of Humankind, which will greatly help you in the Sacred Ministry of the Writer (the Creator).

3. Never pass up [scorn or spurn] a reading.

4. Pay attention to adversity when it comes. It is a good teacher.
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5. Study Philosophy.

6. Observe your surroundings.

7. Though they accuse you of meddling, never stop asking questions.

8. It is crucial to study grammar and to carry a good dictionary with you always.

9. Listen to Bach, Mozart and Beethoven.

10. Write as much as you want, or if not that, as much as you can. But never stop writing, and take advantage of any space, however insignificant, to publish your writing; for it’s your writing that should make you feel blessed (happy).

Translated to english by Jeanne Belisle Lombardo, M.A. is an educator, poet, writer and editor.

miércoles, 27 de junio de 2012

Un dìa conocì a Carlos Montemayor.

Por


Gustavo Urquiza Valdez

"Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer." Alfonso V, monarca aragonés de hace cientos de años.
 


Al momento de comenzar a escribir este artículo acerca del Maestro Carlos Montemayor, no daba con un título que según mis pretensiones definiera la figura de este irrepetible ser humano.


Se me ocurrió el de ciudadano del Mundo. Mas lo considerè muy topificado y recurrente.


Al Maestro Carlos le conocí en el Dos Mil Dos, cuando el licenciado en Letras Españolas Antonio Franco Aguilera, también parralense y aficionado a la mùsica culta, me lo presentó.


Montemayor me expuso algunas tesis de la narrativa de su obra, en especial la de su novela cumbre, ¨Guerra en el Paraìso ¨. En ese entonces yo era un joven con una carrera truncada de literatura hispana.


Don Carlos fue hombre de letras, de libros, traductor, activista social. Escribir de èl precisaría de una tonelada de tinta. Me confiò anècdotas de su vida que recopilè en un cuaderno de notas que mantengo celosamente guardado bajo llave, al igual que dos o tres cartas que me mandò alguna vez.


Me sorprendiò su serenidad, su memoria, la fluidez y lo entendible de su lèxico. Su manera de caminar, siempre con la frente erguida.
Naciò en los años cuarenta, muriò en el Dos Mil Diez, mientras me encontraba en la Sierra Chihuahuense como profesor de Educaciòn Indìgena, dando clases a tarahumaras y tepehuanes, dos pueblos a quienes èl defendiò a capa y espada. Su estudio acerca de la Naciòn Tarahumara, se considera como el ensayo etnogràfico màs completo acerca de estos habitantes genuinos de nuestra entidad. Al recibir la noticia sentì que la melancolìa embargaba mi salòn de clases, pero luego recordè su amor por nuestros pueblos autòctonos y con màs alegrìa seguì impartiendo la asignatura de Historia.


Amaba la mùsica, el arte. El dìa que lo conocì me relatò còmo hacìa unos dìas habìa impartido una càtedra en la Sorbona, universidad francesa. El tema era la vida y obra literaria de Alfonso Reyes. El salòn de actos fue abarrotado de estudiantes franceses y de todas las nacionalidades.
Ese dìa brindamos con vino tinto en la casa de Hèctor Arras, finado historiador de esta ciudad antaño Real de Minas. Dominaba varios idiomas y hasta lenguas indìgenas de Mèxico. Tradujo a los textos clàsicos griegos y latinos.

Pero sobre todo era Humanista. Peliò por las causas de los grupos vulnerables de una manera titànica e incansable: pueblos indìgenas, discapacitados, diversidad de orientaciones sexuales.

martes, 27 de marzo de 2012

Las Tortugas del “Centro de Documentación” de Hidalgo del Parral. Escrito redactado por Gustavo Urquiza Valdez para el periódico "Regional" del Estado de Chihuahua.

 “Adopte el ritmo de la naturaleza; su secreto es la paciencia.”
Ralph Waldo Emerson


No solamente de los reptiles, sino de todos los animales, la tortuga tal vez sea uno de los más enigmáticos. Su estilo de vida nos confiere una enseñanza palpable en sus caparazones. Quizá sea por ello que los chinos consultaban los hexagramas que muchas traen confeccionadas en sus lomos.
El Centro de Documentación de nuestro querido Parral tiene lo que se puede denominar un Santuario para esta especie.  Digámosle “El Tortuguero”.
Alguna vez dijo un sabio varón que la bondad y grandeza de un pueblo radica en la manera en que trata a sus animales. Entonces, esta parte del Mundo ya mantiene un punto a su favor.
Bajo la mirada de una escultura de tipo oriental que adorna el centro del patio central del otrora Palacio Municipal, se pasean tortugas de tierra y acuáticas.
La más veterana cuenta con aproximadamente ciento cincuenta años de antigüedad. Su dueño original, al parecer, fue un distinguido y querido parralense que luchó por la causa de los discapacitados: Don César Vargas.
Cuentan que en un viaje a la Zona del Silencio, capturó algunos especímenes y donó tres o cuatro a este lugar que alguna vez albergó los Poderes de la Nación.
En el Centro de Documentación se encuentran protegidos muchos archivos importantes correspondientes a la historia de la Nueva Vizcaya y la emblemática mina que durante tantos años dio un impulso económico a esta parte del Estado de Chihuahua. También la biblioteca Benjamín Franklin.
Las tortugas son un sinónimo y emblema de paciencia, perseverancia y discreción Cuando la tarde cae sobre Parral, sacan sus cabezas de su caparazón para despedir al día. Al mirar a estos animalitos uno se pregunta: ¿Por qué no adoptar esa filosofía de Vida?
Vivir el momento; caminar despacio pero con un objetivo; siempre mirar hacia delante y tener un caparazón mental para liberarnos de perturbaciones.

Imàgenes del Palacio de Alvarado. Fotos tomadas en mi labor como reportero.





martes, 13 de marzo de 2012

Frase

“A veces la Historia se convierte en leyenda, y otras, una leyenda se convierte en la Historia oficial.” Gustavo Urquiza Valdez, blogger y escritor mexicano.